Deportes: ¿Y si hubiera estado Reyna en la cancha?

23:55 Bruno Ortiz B. 0 Comments

No estuve en el estadio, pero me soplé las tres horas y pico de la transmisión en diferido del partido de exhibición que tuvo como estrella máxima a Diego Armando Maradona. Veintiún años después, el Diez volvía a pisar el gramado (ahora artificial) del viejo Estadio Nacional.

Les confesaré que me emocioné un poco al ver a Maradona en Lima. Pero más perplejo me dejó ver a Papelito Cáceres (¿no se supone que funge de periodista?) en la banca de suplentes del equipo del homenajeado (bueno, es un decir porque su buena plata cobró por jugar este partido).

Siendo sinceros, el partido en sí no me pareció nada del otro jueves. Fue como cualquier otro partido de homenaje, con todos jugando en este caso para Maradona y en donde las jugadas de más riesgo tuvieron como protagonistas a jugadores que aún se mantienen en actividad o que hace poco pasaron al retiro (Bonnet, Leal, Jorge Soto, etc.).

Ahora, tampoco hay que escatimarle méritos en este amistoso al Diego. No será la estrella que llevó de la mano a Argentina a ganar el campeonato mundial del 86, ni el que se puso el overol en el 90 para llevar a su selección a la final de la Copa Mundial de Italia, pero en cada pelota que tocó dejó su marca indiscutible de crack Además, antes de que se iniciara el juego demostró que conoce muy bien este tipo de actividades.

Sin embargo, hay algunos puntos que quiero resaltar:

  1. El espectáculo. Tratándose de un partido amistoso de exhibición, me parece que la estrella colaboró solo lo justo a dar espectáculo. Siendo un jugador diametralmente opuesto al Diez, José Luis El Puma Carranza dio más a las tribunas en dos o tres ocasiones claras (la huacha que le hizo a Basualdo, los ajustones al propio Maradona y su enfrentamiento con el japonés Watari). He visto en un par de partidos de este tipo a César Cueto, y el poeta de la zurda sabe aprovechar algunos pasajes del juego para hacer, a propósito, una jugada vistosa o alguna pirueta para alegrar a los espectadores. Además, creo que si la Pepa Baldessari ingresaba al campo el encuentro se habría tornado más animado y entretenido.
  2. El desorden en el ingreso de Maradona. Pese a la organización, tanto al inicio del primer y del segundo tiempo los periodistas ingresaron desordenadamente al campo para fotografiar al crack. Se mantuvieron demasiado tiempo en el campo y retrasaron el inicio del partido. Para el recuerdo quedará una escena en que uno de los policías encargados de resguardar el campo de juego se acercó a Maradona para tomarle una foto.
  3. Las alineaciones imposibles. Algunas presencias en ambos equipos me parecieron dignas de resaltar y otras muy extrañas. Fue sobrecogedor ver por unos minutos a Julio Meléndez en el campo. También fue muy grato volver a ver de corto a Jorge Amado Nunes, Marcelo Asteggiano, José Basualdo, al ruso Juan Carlos Zubzuck, Wilmar Valencia, Leo Rojas y a Julinho. Mención aparte merece Matías Almeyda, tremendo jugador que vistió las sedas del River Plate en una de sus más espectaculares alineaciones (por lo menos para mí) a mediados de los noventa. En el otro paquete de jugadores, además de la incomprensible aparición de Papelito Cáceres como tercer arquero (?) del equipo del Diego, está el japonés Takashi Watari, del Sporting Cristal, quien jugó algunos minutos. Seguramente es por el arreglo que hay entre una empresa extranjera con Cristal, que incluyó el fichaje de este jugador. Si quiso aprovechar para llenarle los ojos al Chemo, perdió. De más está decir que no pudo detener a Olivares y que cuando se fue al ataque, el Puma lo secó.
  4. Lo pobre de las declaraciones de los jugadores. Para muestra un botón. Cuando Jorge Soto, jugador en actividad y una de las piezas principales del Sporting Cristal, fue interrogado sobre esta experiencia de jugar junto a Maradona, el camello respondió: "Bueno, es una persona humilde, ha jugado en conjunto con los de su equipo y se ha tomado fotos con todos". Nada más.
  5. Finalmente, unos terribles flashbacks. Fueron en tres momentos en particular, pero con dos jugadores nacionales como protagonistas. El ex arquero Miguel Miranda me recordó algunas de sus buenas actuaciones con la selección peruana (por ejemplo en la Copa América del 93) cuando le desvió un remate casi a quemarropa de Patricio Camps. Pero también me recordó, en algunos de los goles que le hicieron, la horrorosa manera que tiene de tirarse con los brazos abiertos, sin intención aparente de alcanzar el balón… es decir, solo para la foto. Y el último momento fue de Alfonso Dulanto. Pocho recién había ingresado y en su primera jugada pifia un remate de Camps y la pelota se coló hacia el arco de Miranda y casi mete un autogol. En el acto retrocedí más de 10 años en el tiempo y recordé cómo, desde una de las tribunas del Manuel Gómez Arellano de Chimbote, veía al mismo Dulanto, con las sedas de Universitario, intentando evitar el gol del Sipesa, pero empujando con la punta del pie el balón dentro de su propio arco.
Al final El equipo del Diego ganó por 5 a 3 a El equipo del Perú, pero nadie lo recordará. Así como no se recordará que, tal como figuraba en el contrato, Maradona jugó solo 70 minutos y que el segundo tiempo lo terminaron dos minutos después de la salida del Diez.

Sin embargo, las cerca de 20 mil personas que estuvieron la noche del jueves en el Nacional, podrán contarles a sus amigos, vecinos, compañeros de trabajo, padres, enamoradas, esposas, hijos y nietos que vieron alguna vez jugar -en vivo y en directo- a Diego Armando Maradona. Pero... ¿si hubiera estado Lucho Reyna en la cancha el partido hubiera sido mejor?

Foto: www.elbocon.com.pe y captura de TV, CMD


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