¿Qué tanto conoces Lima?

23:20 Bruno Ortiz B. 1 Comments

Es innegable que Lima ha cambiado a lo largo de todos estos años. El motivo puede ser cualquiera de los que en estos momentos están pensando (la modernidad, la migración hacia la capital, etc). Y como era de suponerse el crecimiento de la ciudad y su casco urbano originó la aparición de nuevas vías. Sin embargo, parece que desde un inició a la gente le costó familiarizarse con los nuevos nombres y prefirieron tomar como referencias lo más cercano que tenían a la vista. ¿Pero será realmente eso o la flojera fue más fuerte?

A mi parecer esto último es lo que realmente sucedió y la gente se ha acostumbrado a lo más fácil. Esto se suma a la informalidad en la que se maneja el tema de transporte urbano, en el que cada esquina o media cuadra se convierten en paraderos. Si no me creen, solo basta recordar los nombres de algunos paraderos:

Primer y segundo parque, universidad, colegio, tres postes, tres piedras, banco, panadería, pilas (este nombre es por un paradero a la altura de la fábrica de Nacional), y así según las características del lugar y no el nombre de las calles. En el colmo de los paraderos informales y de nombre inexacto, la vez pasada mientras me movilizaba en una combi por al avenida Tomás Marsano y una pasajera pidió bajar “al final de la pared blanca”.

Pero estas inexactitudes nos pueden jugar malas pasadas. Prueba de ello puede dar uno de mis muy buenos amigos míos, cuya anécdota les contaré a continuación. Tras haberse metido una tranca de grandes proporciones, este amigo tuvo que regresarse a su casa en una combi pues se había quedado con poco dinero. Al subir le pidió al cobrador que le avisara en el paradero “Panadería”. Sucede que en el camino se quedó dormido y entre sueños escuchó que le pasaban la voz. “Choche, estamos en el paradero panadería”. En el acto mi amigo se paró y se bajó de la combi. Al poner los pies sobre la calzada y ver cómo se iba la combi, se dio cuenta que estaba en otra panadería, como a media hora de su casa, y en un barrio muy peligroso. Con una china en el bolsillo, optó por salir de allí tomando un taxi y pagarlo en su casa.

Díganme si esta no es una razón más para estar a favor de un reordenamiento drástico del sistema de transporte público.


1 comentarios:

Oswaldo dijo...

Me has hecho acordar una anécdota, de hace unos 3 o 4 años atrás, en el que un par de chicas querían bajar del bus en el que viajaban, hablando momentos antes algo avergonzadas y con voz muy bajita al cobrador: "baja en el hostal, por favor...". El tipo resultó tan discreto que a voz en cuello exclamó ante el chofer y a todos los pasajeros, el paradero final de las señoritas en cuestión... y bajo más de una maliciosa sonrisa entre los presentes.

Y en cuanto a lo otro, no hay nada más peligroso que viajar en un bus luego de una tranca. Después no se les diga que no se les aviso.