El regreso a Lima y muy poco sueño, parte VIII

14:00 Bruno Ortiz B. 0 Comments

Regresamos al hotel sobre las 2 de la mañana y el tema se me había complicado. No había hecho mi maleta, mi vuelo hacia Los Angeles salía a las 7 de la mañana (o sea que debía estar por lo menos una hora antes en el aeropuerto McCarran), y para estar a tiempo, considerando lo lejos que estaba el hotel de la ciudad, debía salir con unos cuarenta minutos de anticipación. O sea, si quería regresar a Lima conforme a lo establecido en mi itinerario no tenía chance de dormir.

El avión que me llevará de vuelta a Lima











Tras la despedida y coordinaciones de última hora, cuando subí a mi habitación eran las 2:30 de la mañana. Lo primero que hice fue empezar a seleccionar la papelería y el material obtenido en el CES 2007 con el que regresaría a Lima. Me demoré un buen rato en ello. Después, empecé a hacer mi maleta, me bañé y revisé como tres veces el cuarto para ver si no me olvidaba de algo.
Ya eran más de las 4 de la mañana y tenía que bajar a tomar el taxi a las 5. Creo que di una cabeceada de media hora, me levanté, volví a revisar el cuarto, a chequear mi maleta y bajé a la recepción.

Horas antes, cuando habíamos llegado del último paseo, nuestro anfitrión había coordinado con la recepcionista que llamara a un taxi para llevarme al aeropuerto a las 5 de la mañana. Cuando bajé habían dos autobuses esperando a otros huéspedes del hotel y ningún taxi. Le pregunté a la recepcionista sobre el tema y, muy suelta de huesos, me dijo: El pedido de taxi se lo hice al jefe de Botones, pero no sé si efectivamente lo habrán llamado.

No había nadie en la mesa de los botones y decidí esperar afuera a ver si es que llegaba algún taxi que me acercara al aeropuerto.

Unos minutos después llegó un taxi. Pensé que era el mío, que se había retrasado, pero al preguntarle había venido por otros pasajeros. Gracias a Dios, ese otro pasajero ya se había ido y para no perder plata el taxista decidió llevarme al aeropuerto.

Tuve que chequear mi pasaje y mi maleta y dirigirme hasta mi gate. Pasé por la revisión obligatoria (aunque esta vez fue a través de una máquina que te escanea lanzándote aire por unas ventosas) y tras esperar unos 10 minutos subí al avión.

Cómo estaría de cansado que ni bien acomodé mis cosas y me senté, quedé dormido. Me desperté a mitad del camino y luego cuando ya habíamos aterrizado. Para mí, la hora de viaje pasó en menos de dos minutos.

Llegué al terminal 1 del aeropuerto Tom Bradley a las 8 de la mañana. Tuve la suerte que mis maletas fueron enviadas directamente a Lima y no las tuve que recoger acá. Pero igual, tuve que caminar hasta el terminal 3 y encontrar el counter de Lan para chequear mi pasaje. Esta vez el recorrido se me hizo más corto (quizás porque ya conocía el camino).


Máquinas de Internet al paso en Los Angeles










Tomé un desayuno malazo en una tienda del aeropuerto y aproveché para comprar algunas revistas más. Hice tiempo y a las 9 y pico de la mañana decidí acercarme a mi puerta de embarque.

Pasé nuevamente por otra revisión y no tuve que caminar mucho, porque mi gate (el 23) era uno de los primeros.

Blog de Notas en el aeropuerto de Los AngelesCon sorpresa encontré unas computadoras que te permitían acceder a Internet a un dólar por cada tres minutos. Aproveché para confirmar a mis familiares que estaba ya en Los Angeles y que todo hacía suponer que llegaba a la hora indicada, así como dar una revisada a lo que estaba pasando en mi país.

Tras ello, me ubiqué en la sala de espera y me puse a esperar hasta las 11:30 para empezar a abordar.

Fotos: Bruno OrtizTag Technorati: , ,
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