La primera noche en el Red Rock Resort, Spa & (cómo no) Casino, parte II

13:23 Bruno Ortiz B. 0 Comments

Frontis del hotel Red Rock ResortMe instalé en mi habitación, la 6144, sinceramente muy lejos de los ascensores. ¿Ustedes han visto cómo son los hoteles en Las Vegas? Bueno, en el que estoy –el Red Rock- es uno relativamente nuevo (me dicen que tiene poco más de un año de inaugurado) y está en una zona muy alejada de la ciudad. Es más, recién están comercializando los terrenos aledaños. Bueno, el edificio con las habitaciones tiene forma de semicírculo. La recepción, los ascensores y la zona que conecta al casino está sobre un extremo. Desde allí, las habitaciones corren hacia el otro lado del edificio.

No les miento cuando les digo que ir del lobby del hotel hacia mi habitación para recoger algo y luego regresar podía tomar casi 10 minutos. Cuando se me ocurrió contar los pasos de los ascensores hasta mi habitación descubrí que estaba a casi 200 pasos.

Como ya les dije, la 6144 tenía casi las mismas comodidades que encontré en el Conrad de Indianápolis, es decir, una comodísima cama king size llena de almohadas, una tele plasma de muchas pulgadas (nunca puedo adivinar), un pequeño escritorio y el minibar.

Fotos de la habitación 6144










Del mismo modo el baño es muy cómodo: amplios lavatorios, una ducha con buena potencia y de puerta transparente, el inodoro en un pequeño ambiente anexo y una tina que tiene enfrente un televisor de unas 17 pulgadas de pantalla plana.

Estaba muy cansado, pero no tenía sueño. En un momento me dio flojera bajar para conocer las instalaciones y especial el hotel. Pero no había almorzado y la panza empezó a sonar.

El casino –como me lo esperaba- era inmenso. Nueve restaurantes de diversos tipos (desde un bufet, pasando por comida mexicana, hasta uno de comida del mar), un interesante patio de comidas, videojuegos para los más chicos, una guardería (sí, yo también me quedé con la boca abierta, pero la cerré luego que comprobé que muchos casinos tienen el mismo servicio) que recibe bebés desde seis semanas de edad y un multicine con 16 salas.

Pero lo que más me sorprendió (o específicamente, me golpeó) la nariz fue el humo. Apenas di un paso dentro del casino lo sentí como una cachetada que, sumado al clima frío y seco de Las Vegas en estos días, se ensañaron con mis fosas nasales.

Comí alguito, di unas vueltas más y regresé a mi habitación a esperar que los anfitriones diera señales de vida.

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