Cosas que pasan en el hospital (parte I)

00:35 Bruno Ortiz B. 3 Comments


En mi post anterior hice referencia a mi presencia en el hospital Rebagliati, pero en realidad cometí una imprecisión: mi presencia ahí no ha sido casual, en este último mes he estado frecuentando ese lugar por diversos motivos. Sin embargo, al estar como visitante y no como paciente -a distintas horas del día- me ha permitido ser testigo de muchas cosas que ocurren en este hospital, algunas de las cuales utilizaré para algunos post que desde este momento publicaré en este espacio.

Quienes conocen este hospital saben que recibe a muchísima gente durante todo el día, en especial durante las horas de visita a los pacientes. Asimismo, deben saber que hay seis ascensores disponibles para atender al público en general: tres a cada extremo del hospital, uno va a pisos pares, el otro a los impares y el tercero para en todos los pisos. Sin embargo, el servicio no se da abasto y suele pasar que si estás, por ejemplo, en uno de los últimos pisos (11, 12, 13 o 14) tienes que esperar una buena cantidad de minutos para que puedas regresar al primer piso sin necesidad de bajar por las escaleras. Quizás por ello es que los visitantes llegan, a veces, a arriesgar tontamente su integridad por alcanzar al ascensor.

Hace unos días fui testigo de un accidente tonto justamente por evitar que el ascensor se vaya sin un pasajero. Estaba hablando por teléfono en el hall de los ascensores en un piso superior, cuando de pronto sonó la campanilla que avisa la llegada del elevador. Cuando la puerta se estaba cerrando, apareció una señora -que rondaba entre los 55 años- que, al parecer, no podía perder el elevador. Por ello, apuró el paso para colarse en el aparato. Para su mala suerte, la señora dio un mal paso y tropezó. Por llevar unos papeles en las manos no pudo usarlas para amortiguar el golpe y cayó pesadamente de cara.

Los que estábamos allí quedamos sorprendidos. La señora quedó sin moverse algunos segundos. El ascensorista paró el aparato e intentó levantar a la señora. Otras personas que se encontraban más cerca lo ayudaron. Yo corrí a la estación de enfermeras para buscar ayuda y los primeros auxilios.

Dos personas traían en brazos a la señora, quien tenía su mano izquierda sobre la nariz. De allí brotaban grandes chorros de sangre. Las enfermeras fueron a su ayuda y la atendieron de inmediato.

Sé que obviamente no son cosas planificadas, pero queda demostrado cómo por una imprudencia uno puede convertirse de visitante a paciente.

Foto: Bruno Ortiz


3 comentarios:

Carlitos dijo...

Seria bueno que investigues sobre las mafias que hay. Por ejemplo me he enterado que los doctores siempre encuentran pacientes asustados que requieren una cirugia mas o menos a corto plazo (3 meses) pero siempre no hay citas o no hay manera de programarlos dentro de ese plazo. Entonces el Dr. le propone hacer la operacion en una clinica particular logicamente pagando. Los familiares del paciente desesperados tienen que juntar la plata para operar al familiar. Una de esas clinicas se llama Monte Sinai y queda cerca del Hospital.

Anónimo dijo...

Excelente comentario llevas toda la razon del mundo...

Anónimo dijo...

Sabiais que visito vuestro blog habitualmente y os garantizo que es bastante bueno...